Chocolate por fortuna, aunque el peluche no sabía de qué se trataba, os recuerdo que los peluches no tienen sentido del olfato - no los menosprecies por ello, sus demás sentidos siguen intactos, a no ser que sean como éste peluche, destartalado, con un botón y un hilo deshilachado por ojos y una pegatina despegada por boca . Pobre peluche arreglando un coche Barbie sin conocimientos de mecánica, algún día lo conseguirás. Al menos puedes moverte - recalco, inarticulablemente - yo en cambio te observo desde entre la chatarra y la ropa vieja (amontonada, sucia y rota) y cuento tu historia, porque sigues haciendo historia, en cambio yo sólo puedo pensar y desear en salir de aquí algún día, poder volver a poner mis pies en el suelo, dejarme larga la cabellera que me cortaron, pintarme las uñas de diferentes colores y tomar batido de chocolate en cualquier cafetería, sentada, relajada, con los amigos que tanto echo de menos y que aún no me encontraron... Quiero volver a ser persona.
sábado, 5 de febrero de 2011
Montañas de escombros y cosas rotas
Aquel peluche fue abandonado a su suerte. Vagó entre basureros, no sabía salir de allí, era una maldita espiral. Un día se encontró un coche Barbie - no, no era rosa, pero tan sólo porque el paso del tiempo le robó el color - se propuso arreglarlo, al menos tendría algo bueno en aquel montón de mierda, pero primero debería de sacarlo del fondo de una montaña de altos kilómetros (no me sobreestiméis, desde donde yo estoy lo veo todo enorme) . Cuando consiguió sacarlo - que le costó empaparse entero de misteriosas manchas (en realidad parecía que él era entero de ello) de un misterioso color marrón con un misterioso olor (creo que todos saben de que hablo), chocolate.
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